Inicio con un lugar común, este es uno de los discos que tienen que escuchar antes de morir, por lo menos una vez, de corrido, sin interrupciones.
Ya sabrán ustedes si luego lo borran o lo dejan ahí entre los gigabytes de su computadora, esperando una segunda oportunidad. Lo seguro es que si llegan a la tercera, lo atesorarán como una de esas rarezas que se muestran a los amigos con los que se tiene una verdadera empatía.
Steve Reich compuso este trabajo seminal del minimalismo entre los años de 1974 y 1976, lo tituló simplemente Music for 18 musicians, aunque agregó que podrían ser más, dada su complejidad interpretativa.
A veces suelo ponerme los audifonos en el autobus, mientras observo las extensas ramas de este sucio fractal urbano que se llama Ciudad de México, con los extraños acordes de Reich a todo lo que da.









