Si hay algo que nunca quisiera volver a ser en mi vida eso es: adolescente. No hay peor edad. En ella, aparte de los consabidos cambios hormonales que sufres (literalmente), aumenta de manera ostensible tu ego y por ende tu inseguridad.
No has dejado de ser dependiente pero crees merecerlo todo, fanfarroneas a la menor provocación, simplificas y generalizas sin medida, tienes “sueños” y aspiraciones sin asiento en la realidad, te deprimes, te enojas, no te permites el dudar y andas a la caza de certidumbres totales. Te vuelves un pobre dictadorzuelo.
Lo único rescatable es el sexo y eso por su condición novedosa, aparte de que como dice el abuelo de Little Miss Sunshine es la unica edad en que puedes hacerlo con hermosas mujercitas de piel suave sin correr el riesgo de que te metan a la cárcel. Lee más »
Puta y recontraputa, ya me enamoré, otra vez, de una mujer comprometida a la que le encanta jugar entre las sábanas y restregarme sus partes más blanditas y susceptibles.


una linda cicatriz en la mano gracias a sus extremos filosos, cuando mi madre lo tiró a la basura por peligroso, yo lo rescate y conservé hasta que me salieron pelos.
Desde la secundaria empecé a hacer registros absurdos de aquellas cosas que detestaba o me gustaban, sin extenderme mucho en el porqué.