No es lo mejor de Quentin Tarantino (tampoco lo peor), ni siquiera lo segundo mejor, pero sin duda alguna hay que verla.
Inglorious Basterds contiene todos los ingredientes habituales de la fórmula que ha hecho famoso al director estadounidense: un gran villano, hartas referencias hacia la historia del cine (por ejemplo el spaguetti western), una inmejorable banda sonora, diálogos banales e inteligentes, humor, sangre, letras amarillas y un catártico “final feliz”. Lee más »






