Enter the Wu-Tang Clan

El álbum Enter the Wu-Tang (36 Chambers), es sin duda alguna una de las mejores producciones que ha dado el hip hop desde sus comienzos.

Con potentes bajos, rudo, lleno de ritmo y en cierta medida obscuro, aunque lleno de humor, este disco no debe faltar en la colección de cualquiera que aprecie las sonoridades con raíces afro.

Mención aparte merece su inspiración en las películas de artes marciales (en especial las de kung fu shaolin), que le imprime a sus letras una buena dosis de chabacana espiritualidad y bravuconería.

Wu-Tang Clan no ha logrado realizar aún otro trabajo que iguale en calidad y excelencia a este, que fue su debut. Lo cual no quier decir que los posteriores sean malos o regulares, lo que pasa es que aquí se percibe fresco todo ese ánimo y belicosidad con que sus integrantes lograron instaurar su propuesta en el medio.

El clan, fundado a la manera de las viejas mafias con RZA (a quien tal vez reconocerán por el soundtrack de Ghost Dog) como líder, ha producido tanto en grupo como en solitario, varios de los más aclamados álbumes de hip hop de la última década, y ha apadrinado a decenas de “nuevas promesas”. Son pues, unos imprescindibles.