Una historia en la frontera

fronteraTe encuentras tranquilamente en una loma frente al frontera, esperando al pollero que contrataste para que te ayudara a cruzar hacia Phoenix, Arizona.

En eso, ves a unos güachos acercarse. Tu nada debes, pero ellos te miran con actitud hostil. “¿Dónde esta la mariguana?, si no aparece te vamos a madrear” te dicen mientras te apuntan con sus armas de uso “exclusivo”.

Tú les explicas. “Mientes cabrón, estas esperando droga para pasarla, dime quién es tu pinche patrón y donde está o te madreo”.

Durante un atardecer interminable, ellos disparan su armas junto atu cabeza, te vendan los ojos, te golpean, abren tu boca e insertan un tubo por el que te llenan la barriga con algo parecido al alcohol.

Entre las uñas y la carne de tus manos tus pies el más modosito va insertando pedazos de madera, al final te las arrancan. Todo se pone obscuro, te desvaneces y ellos se van.

Era personal de la 40 Zona Militar, soldados que Calderón ha destacado por todo el norte del país con el objetivo de “luchar contra el narcotráfico”. “¡Hijos de p…!” piensas.

La CNDH acepta analizar tu queja, misma que pasa luego a integrar un grueso informe donde se compilan historias similares a la tuya. Un informe de escaso impacto y nula relevancia, que apenas alcanza uno o dos titulares en la prensa nacional.

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