Un buen motivo para volver a uno de los pintores más sólidos y melancólicos que hay es este salón virtual que armaron en la National Gallery of Art en Washington, USA.
Esos colores fríos, esas miradas huecas y meditabundas, esos desiertos, solares o nocturnos. Su obra toda, es una de las mejores síntesis del american way of life, con todo y su vacío e incompletud.
La primera vez que vi su cuadro más famoso, Nighthawks (1942), pensé que los personajes eran dos elegantes ciegos sentados frente a una barra. Ahora que vuelvo a él tengo justo la misma sensación.
