Una fuga a partir de lo factible

lunaEn una historia, la órbita de la Luna pasa muy cerca de la Tierra, tanto así que uno la puede alcanzar con una escalera, pararse de manos y caer de pie sobre ella gracias a la fuerza gravitacional.

En otra, el satélite tiene una cosistencia blanda, espesa, como de cera que se derrite y cae sobre la Tierra. Dicha masa líquida se va compactando en montones (islas o islotes) que al solidificarse van formando los continentes.

En otra más, una marea solar le arranca un pedazo a nuestro planeta, mismo que va despegándose como un hongo hasta quedar hecho una pequeña bola que lo circunda y termina reflejando en él, la luz de la fuerza que le dió su independencia.

Y así en Todas las cosmicómicas, el extraordinario escritor italiano Ítalo Calvino, va impulsándose hacia los probables orígenes de eso que percibimos como el Universo, apoyándose en algunas (muy curiosas) hipótesis científicas que existen sobre la formación de uno, varios, o incluso todos sus elementos.

Publicados originalmente en dos libros titulados Las cosmicómicas y Tiempo Cero, estos relatos ahora compilados por Siruela son una magnífica muestra de fantasciencia, que viene a ser un género donde se usa el dato científico como:

… una carga propulsora para salir de los hábitos de la imaginación y vivir incluso lo cotidiano en los confines más extremos de nuestra experiencia…

La ciencia ficción tiende, según Calvino, a darle una dimensión realista a aquello que es difícil de imaginar, mientras que en sus historias eso mismo adquiere una dimensión fantástica.

No es un acercamiento a los conceptos científicos, sino una fuga a partir de las certezas y posibilidades que estos nos otorgan.

Una auténtica delicia.